Encuentra su carácter en la sencillez de una geometría cuidadosamente equilibrada. Su cubierta semiovalada suaviza la composición y se apoya sobre tres patas cilíndricas dispuestas de forma piramidal fabricadas en madera maciza flor morado, creando una base dinámica que aporta estabilidad y movimiento visual. El resultado es una pieza de presencia escultórica, donde la proporción y la pureza de sus formas hablan por sí mismas.
Piedra sinterizada
Bases en madera maciza











